En este año 2010, conmemoramos el Bicentenario de nuestra Revolución de Mayo. En dos meses, la Argentina cumplirá doscientos años como pueblo independiente. Celebramos hoy los primeros grandes eventos de una gesta originaria y patriótica. Este es el año en el que la Nación entera mirará hacia su interior histórico, hará un escrutinio de los caminos que ha seguido; se propondrá un necesario balance.
Adherimos a esta conmemoración desde esta, nuestra Corrientes, una de las catorce provincias que co-fundaron la Nación. Somos conscientes todos del aporte significativo que hizo y seguirá haciendo nuestra provincia a la Nación.
La sangre y el vigor de San Martín, Berón de Astrada, Marcos Azcona, los “Cazadores Correntinos”, nuestros Héroes de Malvinas, es una clara muestra de pertenencia nacional.
La provincia ha dado también hijos ilustres en todas las ramas de la cultura, en todas las variedades de las destrezas físicas; en todas las fronteras de la intelectualidad y del pensamiento.
Y por último, pero no por ello menor, Corrientes le ha dado al País el esclarecimiento y devoción de sus conciudadanos para con la cosa pública, el intenso arte de la política y el gobierno.
Los correntinos sabemos que participamos de una gran tradición. Al linaje independñ8entista, se le une en Corrientes la más acendrada estirpe republicana. Nunca debemos olvidar este rasgo tan distintivo de nuestra provincia, tan sobresaliente. Corrientes prohijó tempranamente el constitucionalismo republicano. Bueno es recordarlo y repetirlo: Corrientes es madre de institucionalidad para este país.
Porque, en un temprano 1821, vino a dictar y sostener su primera constitución; constitución que aseguraba armonía política y progreso económico, cuando todavía gran parte del país desvivía en sangrientas luchas intestinas.
La inspiración patria, republicana y federal, la llevaron, más tarde, a desafiar al poder central mientras reafirmaba, al mismo tiempo, su más alta vocación de argentinidad. Todos sabemos que este compromiso con la autonomía de las regiones y provincias, y la necesaria armonía con el poder nacional nos ha marcado a fuego a lo largo de estos doscientos años.
Desde entonces muchas han sido las iniciativas políticas y esfuerzos institucionales que jalonaron nuestra historia. Muchos han sido los aciertos y los actos de entrega. Muchos también han sido los errores y vacilaciones. También para nosotros, los correntinos, es tiempo de balance.
Nos lega esta historia un sabio repositorio de lecciones a seguir. Porque, desde el análisis de aciertos y errores, podemos decir que la nuestra ha sido una lección de aprendizaje.
Es este aprendizaje de Doscientos Años que enseña sobre la necesidad de una convivencia civilizada; de un marco de gobernabilidad a la que estamos convocados todos: Pueblo de Corrientes, dirigencia social, política, productores, empresarios, trabajadores; en fin, la sociedad en su conjunto para dar una mirada al reservorio, al capital institucional que constituye nuestra cultura cívica y política.
Demos esa mirada. ¿Qué aprendimos en estos años?
Aprendimos que la felicidad perdurable de un pueblo no se logra sino mediante el trabajo tesonero.
Aprendimos que el futuro en común, al que debemos aspirar, depende de los fundamentales valores de la solidaridad y la capacidad de compartir.
Finalmente, aprendimos que la solidaridad y la felicidad no se obtienen a menos que se pongan en práctica normas e instituciones que promuevan los derechos de la ciudadanía, el desarrollo productivo y la responsabilidad de quienes ejercen la política y el gobierno.
Estos tres ejes nos movilizan hoy, como lo han hecho siempre: el trabajo tesonero, la solidaridad y la responsabilidad en el ejercicio del gobierno.
A estos tres ejes los invito hoy, cuando tenemos enfrente la urgente tarea de reconducir esta provincia por el sendero de la mejor práctica republicana, democrática y participativa.
El esfuerzo de aprender de nuestra historia lejana y reciente nos permite dar con la imagen de la Corrientes moderna y desarrollada que buscamos. No la imagen que atrapa a una persona, sea esta un gobernador o un funcionario, ni siquiera la que esbozaría el amplio arco político que nos acompañó cuando las elecciones pasadas. Es mucho más que eso; es la imagen que nuestra gente, mujeres y hombres correntinos, nos han susurrado, sugerido; y que finalmente nos han impuesto con la siempre cortés amabilidad que distingue a nuestros comprovincianos. Queremos compartir esta imagen con Ustedes.
Ella dice: Queremos para Corrientes una cultura del esfuerzo, queremos una práctica cotidiana de la solidaridad, y queremos calidad institucional. Queremos para todos los correntinos los frutos de una sociedad moderna, social y regionalmente integrada; políticamente armónica.
Este gobierno trabaja sin cesar para ello. Y es bueno que todos lo sepan. Hoy reiniciamos esta tarea una vez más. Estamos seguros que será emprendida una y otra vez, todas las veces que sea necesario. Porque entendemos que la primera responsabilidad de un gobierno es hacer las cosas bien; y también entendemos que la primera responsabilidad de los dirigentes es garantizar que el gobierno haga las cosas bien.
Hemos estado ya en el gobierno y también en el lugar del control, de la oposición. Siempre, en todo caso, no hemos tenido más que un norte; un sólo objetivo: que los asuntos públicos se traten bien.
Esa fue la vocación que una amplia mayoría de los ciudadanos valoró para concedernos esta nueva oportunidad.
Entonces, venimos hoy a retomar el camino. El pueblo correntino ha sido claro en su mensaje al elegirnos nuevamente. Debemos prestarle toda la atención posible. Los Ciudadanos han insistido en la irrevocable decisión de obligar a sus representantes a hacer las cosas bien.
Nuestra sociedad no tolera a quienes dilapidan su dinero, sus recursos, y sobre todo su confianza. Por lo tanto, no se va a ocultar nada; no hay salvoconductos para conductas reprobables. Estos nunca debieron existir, no los extenderemos ahora. La justicia tanto como la sociedad civil tendrán a su disposición todos los elementos que necesiten para auditar e investigar todo hecho sospechable. Nadie estará exento de asumir las responsabilidades que le caben.
La confianza se construye cotidianamente con hechos concretos. El tiempo de los privilegios debe terminarse definitivamente. Por ello, se asumió la ingrata tarea de revisar la idoneidad e imparcialidad con que se ha venido haciendo la contratación y promoción de los agentes públicos. El buen honor del servidor público y el crédito que la sociedad en ellos deposita, nos obligan a extremar la circunspección.
La idoneidad para el cargo y función es el pilar de esta estrategia que busca dejar a salvo las genuinas expectativas de quienes trabajan en serio; por la vía de inhibir que quienes no lo hacen y se enancan en las prebendas, sean injustamente recompensados o promovidos.
Idéntico principio republicano y de sana gestión ha de guiar la política salarial, donde son muchas y legítimas las demandas de incremento que se nos hacen. Advirtamos antes que nada que, junto a las urgencias de los trabajadores activos, tenemos también que atender a quienes han trabajado toda una vida, nuestros jubilados, y también nos debemos a nuestros niños. Todos ellos son acreedores.
Nuestra primera tarea, entonces, es recomponer y reasignar las responsabilidades y los incentivos. En la administración de la provincia hay más de quince mil agentes que cobran el mínimo, el reverso de una minoría de menos de tres mil empleados y funcionarios que concentraron en su provecho las re-categorizaciones, inoportunas y de sospechable legitimidad, que se dispusieron el año pasado.
El futuro de la Provincia está indisociablemente ligado al de los argentinos. Por ello, es indispensable reconstruir una relación seria e institucional con la Nación. Así lo exige una democracia federal como la nuestra; donde ambos gobiernos deben complementarse para el bienestar y progreso de la ciudadanía.
Esto quiere decir: una relación madura, alejada de cualquier conducta casquivana u oportunista.
Una relación donde sin pérdida de las identidades políticas de las que nos enorgullecemos, se defiendan por sobre todas las cosas los intereses de los correntinos. Poseemos las actitudes claras y firmes: por sobre una persona, por sobre las cuestiones partidarias, por sobre cualquier ambición, están los hombres y mujeres de la provincia.
Este gobierno se compromete a acordar, a convenir con el gobierno nacional en todo cuanto una democracia federal madura y responsable así lo exija. Toda iniciativa nacional que sea para el bien de los correntinos será bienvenida. Del mismo modo, exigiremos a la Nación, cuantas veces sea necesario, la diligencia en todas las acciones que en aras de la democracia y la autonomía de las provincias ella nos adeude.
Para con el gobierno nacional no nos debemos ni la subordinación, ni el desafío destemplado, sino una complementación madura y responsable.
Con este enfoque, plantearemos nuestras demandas relativas a la deuda que la Nación tiene con la Provincia. La misma debe acompañar el esfuerzo que hacemos todos los correntinos.
Tenemos problemas con la atención a la salud. Es preciso que la misma se base en una cultura de la solidaridad para con quienes más la precisan.
En Educación, es imperioso restablecer el contacto con la realidad de maestros, alumnos y padres. No podemos dejar profundizar la brecha entre el gobierno y quienes son los efectivos agentes de la enseñanza y sus beneficiarios directos.
En el manejo del prioritario tema de la seguridad estamos frente a una situación que urge tomar rápidas y efectivas soluciones. Es necesario subrayar la necesidad de recuperar tanto el respaldo como también el control que el poder político democrático debe tener para con la fuerza de seguridad y su alta función.
El manejo de las finanzas públicas nos muestra hoy que, a la par de una importante deuda flotante (más $ 400 millones), nos encontramos con una deuda estructural que pesa sobre el bolsillo y la oportunidad de vida de nuestros ciudadanos.
Reitero: estamos, en lo que respecta a las finanzas del estado, enfrentando problemas estructurales. Ingresan por todo concepto a las arcas de la provincia, aproximadamente, 240 millones, de los cuáles 60 deben detraerse para el pago de deuda y transferencias por coparticipación municipal. El remanente, que no llega a 180 millones, apenas alcanza para pagar la masa salarial que asciende a casi 175 millones. En síntesis, es nulo el margen de maniobra para un gobierno que debe afrontar múltiples y muchas veces legítimas demandas.
Se han mencionado las áreas más sensibles del aparato estatal sólo como ilustración de la tarea que ahora se nos impone. Muchos otros ejemplos podrían darse; pero no es el caso, ni hay tiempo de lamentarse. Es tiempo de trabajar.
¿Cuáles serán los instrumentos y políticas con las que haremos frente a esta tarea de recuperar el tiempo perdido?
En primer lugar, es necesario re-fundar las bases de la convivencia política en la provincia; erigiendo aquellas que permitan a un gobierno consolidar un estado. En otras palabras, la posibilidad misma de mirar más allá del tiempo electoral, en el mediano y largo plazo.
Somos un gobierno elegido por una amplia mayoría. No obstante, sabemos que la hora ha de necesitar a todos los que quieran poner generosamente el hombro.
Es necesario que, nuevamente, los principales actores de la política y de la sociedad se encuentren. Sólo la renovación del diálogo y pacto de gobernabilidad ha de permitirnos enfrentar los desafíos por venir; a saber: turbulencias económicas, exigencias sociales impostergables, mayor competencia política de cara a las elecciones del próximo año. Más aun, en los años venideros la austeridad que se anuncia ya ha de ponernos necesariamente a prueba. Estarán a prueba nuestros valores, nuestros principios, y nuestra capacidad de solidarizar. Estas pruebas pueden fortalecernos; pero, también, pueden ser, circunstancias más que propiciantes de la conducta anómica, del cálculo egoísta, de las tácticas arteras.
También en función de la gobernabilidad y respeto a las instituciones, ejerceremos nuestras facultades con el debido respeto por las autonomías municipales. Estamos convencidos de la enorme función que realizan los Señores Intendentes junto a sus departamentos deliberativos. Forma parte de la filosofía del servicio público que practicamos al entender al Municipio como la unidad política más cercana a los ciudadanos; más humana quizás.
Valoramos esta escala de la política; la consideramos imprescindible. Una política pensada como servicio a la ciudadanía se ejerce en el contacto directo, en el cara a cara. En función de esto no debe ser una sorpresa para nadie que una de nuestras primeras y más transcendentes medidas de gobierno haya sido el aumento de la coparticipación destinada a los Municipios. Con ellos queremos fortalecerlos, hacerlos partícipes y adherentes al emprendimiento de bien común que quiere ser este gobierno. Cumpliendo sin demoras una sentida promesa de la campaña electoral, hemos decidido incrementar cada año en un 1% la coparticipación a municipios.
Del mismo modo, las relaciones con los demás poderes del estado se llevarán de modo de potenciar los vínculos y la articulación. Así, con relación al Poder Judicial, hay que subrayar la creación del Ministerio de Justicia, unidad organizativa que entonces tomará a su cargo los vínculos con este Poder del Estado. Con relación al legislativo, se profundizará y sostendrá el trabajo eficaz que ya se está realizando con las visitas e informes que los ministros y funcionarios prestan a las comisiones de Diputados y Senado.
En función de ello se pueden precisar algunas grandes metas y propuestas en las diversas áreas de acción del estado. Iniciemos por el área de la política económica:
Se avanzará en un planteo negociador inteligente sobre las cuestiones de deuda pública; se propondrán nuevos instrumentos orientados al financiamiento de la infraestructura en línea con el ya instalado y reconocido Fondo Fiduciario de Desarrollo Rural.
Se avanzará también sobre una reforma tributaria con miras a una mayor equidad fiscal y que premien a los buenos contribuyentes.
Se promoverá el empleo mediante una más eficiente y oportuna ejecución del gasto público, que dinamice el sector comercial y de servicios en la provincia, así como el fomento al desarrollo privado enfatizando la contratación de mano de obra local.
En el área de la salud, queremos un Ministerio que se convierta en el garante efectivo del derecho a la salud por parte de la población.
Debemos asegurar la accesibilidad a los servicios y a la medicación
El planteo de mejoras sustantivas en el área de los recursos físicos y humanos; unidos a un reforzamiento de los vínculos del sector con otros ámbitos jurisdiccionales públicos y privados. Al respecto, se pondrá especial énfasis en la recuperación de los programas nacionales que son de suma utilidad para la salud. La salud es un derecho, y no cabe dejar que los celos políticos lleven a la irresponsabilidad de la desatención a los ciudadanos.
En el mismo orden de ideas, nuestra estrategia de gobierno busca el mejoramiento de la calidad de vida de la población. Con este fin, y entendiendo que se trata de un componente esencial de la misma, se creó la Secretaría de Deportes.
Esta estrategia dedicada a incrementar la calidad de vida de la ciudadanía no puede olvidar a un sector fundamental: aquellos que ya han contribuido con su esfuerzo productivo; es decir, nuestros jubilados o trabajadores pasivos.
Es necesario tener en cuenta dos aspectos fundamentales para el sector:
Reforma de la ley provisional vigente que tenga en cuenta el aporte provisional genuino de cada afiliado.
Descentralización administrativa del IPS.
En lo que respecta a Educación, ciframos aquí las mayores esperanzas. Como decíamos en nuestro discurso del 10 de diciembre pasado, la educación no es sólo transmitir conocimiento técnico, sino también valores y cultura. En ella se encuentra, entonces, la clave del futuro; en ella se aprende la cultura del trabajo, el ejercicio de la solidaridad, y el reconocimiento de la calidad institucional.
En este campo nos interesa realizar cambios profundos que acerque el sistema a sus prestadores y beneficiarios directos. Así,
Se implementarán los consejos escolares municipales.
Se descentralizará la administración educativa.
Se fortalecerán las Escuelas EFA, instrumento de probada eficacia para atender a la población rural, satisfaciendo las aspiraciones de perfeccionamiento técnico y ciudadano de los hogares agrícolas, y por lo mismo haciendo el desplazamiento migratorio innecesario.
Reordenaremos la política salarial para el sector.
En lo que respecta a la cultura, se desarrollarán acciones destinadas al fortalecimiento de la identidad provincial y local. Para el logro de este objetivo, y otros fines, se creará el Instituto Provincial de Cultura, con representación del conjunto de Municipios que componen la provincia.
Las acciones en política de seguridad se orientarán a fortalecer la capacidad de acción e infraestructura de la policía, recuperando al mismo tiempo los altos valores y misiones que esta tiene, en lo relativo a la custodia de este preciado bien ciudadano; valores que se complementarán con una dotación de recursos adecuada.
Modificación al Plan de Ingresos a la Carrera de Suboficiales y Oficiales de la Policía, extendiendo el mismo a 2 y 4 años de duración
Una importante política de re-equipamiento que pondremos pronto en marcha; con provisión de nuevos móviles, pertrechos, uniformes, y equipamiento para prevenir y combatir el delito.
Construcción de Comisarías.
Igualmente, se pondrá en funcionamiento el sistema 911, dispositivo que permitirá vincular eficazmente, en tiempo real, necesidades y situaciones de seguridad ciudadana con los recursos de la organización policial.
Nos preocupa el súper-poblamiento carcelario; tema en el que buscamos el equilibrio entre las garantías constitucionales a los privados de libertad con las necesidades de seguridad.
Recuperación salarial
En cuanto al eje Desarrollo Productivo y Obra Pública, nos planteamos objetivos ambiciosos, acordes con el decidido impulso que esta provincia necesita en el área. Se pretende un desarrollo estratégico y sustentable de los sectores económicos de la Provincia, con un fuerte foco en la atracción de inversiones y negocios a la misma. Ello se hará articulando y coordinando con organismos como el Instituto de Fomento Empresarial, Corrientes Exporta, y la participación del sector privado en el Estado.
Hay que destacar esta innovadora experiencia, incorporar en la dirección de un organismo público al privado, es un mecanismo que garantiza la eficaz vinculación entre Estado-Universidad-Sector Privado.
El desarrollo productivo debe estar eficazmente apuntalado en acciones relativas a la política energética, al uso de caminos y comunicación vial, y al aprovechamiento de los recursos hídricos.
Corrientes, al igual que otras provincias, ha padecido recientemente una crisis energética de magnitud. En buena medida, ella fue el resultado de errores y desorientaciones en cuanto a la política de inversión en energía. En función de esto, proponemos:
Reorganización de la DPEC como una sociedad del estado
Creación de un organismo de control de la Energía eléctrica.
Impulso a Obras prioritarias para la infraestructura eléctrica tanto en el transporte como en la distribución energética, como por ejemplo:
- La Estación Transformadora y Línea Alta Tensión Paso de la Patria-Corrientes Este.
- La Línea Alta Tensión 132 KV Mercedes-Goya Oeste y Estación Transformadora Goya Oeste
- La Línea Alta Tensión 132 KV Iberá-Paso de los Libres y Estación Transformadora Paso de los Libres Sur.
- Estación Transformadora Colonia Brugne
- Línea Alta Tensión Brugne-Saladas y Estación Transformadora Saladas
- Estación Transformadora Santa Lucía
Finalmente, se enviará para su tratamiento en el Legislativo un conjunto de leyes de alta necesidad en cuanto a la política energética:
- Una ley de Hidrocarburos que habilite la licitación de áreas de exploración hidrocarburíferas, con participación del estado provincial de los hallazgos a través de una empresa provincial de energía a ser creada.
- Una ley que regule la disposición final de la biomasa y estimule la producción de energía alternativa.
En cuanto a la Política Vial, se ha de poner en marcha un Plan Estratégico orientado a mantener y mejorar la infraestructura vial pavimentada; las redes viales secundarias y terciarias, mejorando la seguridad vial y favoreciendo la salida de las producciones regionales.
Debemos potenciar el trabajo para el surgimiento de nuestros puertos a lo largo del Río Paraná.
En cuanto a los Recursos Hídricos y Gestión del Ambiente, las acciones se dirigirán a la institución de una nueva legislación sobre Agua y Ambiente que brinde reglas claras y seguridad jurídica a las inversiones que se hagan en el sector industrial, agropecuario y de servicios. Del mismo modo, se buscará el recupero de tierras previniendo anegamientos así como la regularización en la tenencia de la tierra para pequeños productores, generándose de este modo las condiciones para integrarlos al sistema productivo, revirtiendo su precaria situación económica.
Merece, por añadidura, un párrafo saliente la política forestal. Nuestro objetivo es desarrollar a esta provincia que constituye la mayor superficie forestada del país. El desafío es industrializar y, para ello, debemos tener la infraestructura necesaria, dando asistencia especialmente a los pequeños productores. Todo ello sin perjuicio de los necesarios cuidados para con el ambiente y la obligada renovación de estos recursos.
Para el logro de los objetivos y el éxito de las propuestas mencionadas resulta indispensable modernizar las estructuras estatales. Tal será una línea estratégica de nuestra gestión; donde hoy se destacan:
La formulación e instrumentación de un Programa de Desarrollo de la Estructura de Ordenamiento Territorial
Establecimiento de una Secretaría Legal y Técnica, área idónea para el desarrollo de las normas y regulaciones que guiarán este replanteamiento del gobierno y la administración.
Avances hacia una Reforma Estructural del Estado con el objetivo de recuperar para este su capacidad de respuesta y transformarse en líder, conductor y protagonista de los procesos de cambio social y económico sentidos por la sociedad correntina.
Queremos convertir al estado en un eficiente proveedor de servicios e infraestructura social y económica básicos y en un eficaz apoyo y promotor de las actividades de interés común.
El año 2005 nos despedíamos con la certeza de que las cosas habían cambiado y lo seguirían haciendo. Decíamos que “ya nada es como antes, aunque algunos no se den cuenta… que el conjunto de valores que nos impulsó y ubicó en este lugar sigue vigente”. Hay plena consciencia de que ese diagnóstico no estaba, en nada, equivocado.
Es imprescindible que frente a este momento hagamos del cuidado de los gestos y las palabras públicas un culto; porque el ruido no contribuye a la superación de la crisis. Hay que trabajar de manera silenciosa en construir las certidumbres que van a permitir la recuperación económica.
Nos gustaría contar con mayor holgura financiera para impulsar programas de promoción económica, para estimular a nuestros emprendedores y para consolidar a los sectores que están bien; pero como en un castillo de naipes, si hacemos una maniobra fuera de lugar, todo puede complicarse. Por tanto: Vamos a dar certidumbre construyendo programas reales, financiables, sostenibles y en la medida que la Provincia pueda diseñarlos, gestionarlos y financiarlos.
Se necesita equilibrio y responsabilidad colectiva. La salida de la crisis no será una obra exclusiva de los gobiernos, también la sociedad civil debe contribuir. Esa contribución debe orientarse a evitar un aprovechamiento político de la crisis y en comprender las restricciones en las que se desenvuelve el Estado.
Hemos recorrido la Provincia, hemos convocado a hombres y mujeres a un proyecto, ellos han sacrificado su tiempo y han dado todo de sí…. Esto es posible, solo por qué nos mueve algo que está por encima de un sentimiento pequeño. A todos nos late una emoción compleja, extraña… sentimos el dolor ante la injusticia; el deseo de grandeza para nuestra Provincia; la vocación de cambiarla para mejor, la angustia del tiempo perdido; la alegría de sentirnos fuertes y con energía para hacerlo.
Y contra eso no hay ningún rumor o ninguna especulación.
Por eso les pido que no aflojemos, que como tantas otras veces saldremos de esta situación, más fuertes y mejores.
A los hombres de Mayo les guiaba una íntima convicción: Que no sólo la Pasión, sino también la Razón, estaban de su lado.
También nosotros nos dejamos conducir por los espíritus gemelos de la Pasión y la Razón. Debemos tener un convencimiento idéntico al que movía a nuestros Próceres, hace dos siglos. Que cuando mente y corazón al fin se alinean, la oportunidad ha llegado. Es el momento en que los pueblos y sus gobiernos van a dar lo mejor de sí. No dudamos que así será.

Procesando... 




























Miércoles, 10 de Marzo de 2010 a las 6:02 pm
Yo dudo que el gobierno de lo mejor de si, porque si lo mejor es la emision de bonos, ya no es lo mejor, y si empeño su palabra y no la puede cumplir, hay que tener memoria, y emprender la retirada por el bien de los correntinos que no se van a bancar mas una nueva emision de bonos para sus sueldos, recordemos que la solución para la era de Tato fue salir adelante cordobeses mediante con el maldito cecacor, ahora se repite la historia pero Tato no esta mas, es un Colombi el que arruino la provincia, y otro pretende arreglar de la misma manera anterior. Seamos mas serios, pongamosnos los pantalones largos, y solucionemos las cosas, a favor del pueblo y no con sangre, sudor y lagrimas de nuevo. Minstras los funcionarios no se calientan, porque volveran a hacer de las suyas, ellos cobraran todo su sueldo en pesos cambiandolos como lo hacian antes dentro de la misma caja. Terminemos con la joda, ya no es tiempo de joda.
Miércoles, 10 de Marzo de 2010 a las 5:39 pm
ah… se olvido un pequeñisimo detalle “LOS BONOS REGRESAN” pero es un detalle, nada importante. Que facilidad para hablar y no decir nada o para obviar lo que si debía informar. Como siempre, mas de lo mismo, el apellido los condena