Estamos en el año 2030 y nadie se acuerda de las islas. Las olvidaron como si el mar se las hubiera tragado. Los únicos que las recordamos, somos nosotros, los combatientes. Nos dicen excombatientes. No saben que cada uno de nosotros, sigue combatiendo interiormente. Nadie que haya luchado en una guerra, puede dejar de pelear. - Dijo Ricardo.
-Que vayan todos al carajo - Dijo Facundo.
-Yo creo que nosotros magnificamos las cosas, exageramos. Estuvimos allí. ¿Y qué? ¿A quién le importa? Cada cual con su problema. ¿A quién le puede interesar una pasada guerra, con la avidez de consumo, de superar al vecino, comprando un auto o artefacto mejor, a quién le puede importar lo que pasó en el Atlántico Sur hace 50 años? Dijo Ricardo
Casi ni de San Martín se acuerdan. Hemos perdido la nacionalidad. Ser argentino ya no enorgullece a nadie o a muy pocos, solo a los muy viejos como nosotros, Los argentinos fuimos absorbidos, chupados, por el mundo globalizado. Aseveró Facundo
Ya no somos un país, somos un engranaje de la gran máquina. Compramos el petróleo que nos sacaron, vamos de vacaciones como extranjeros a nuestras islas. Dijo Ricardo
¿Que dirán los que quedaron allá? Se preguntó, Facundo
Es hora de irnos. El robot cajero esta haciendo sonar la chicharra. Dijo Ricardo
-Porque no se dejará de joder ese muñeco hijo de puta. Dijo Facundo
-No tiene madre. Acotó Ricardo.
-Igual es un hijo de puta, al igual que los técnicos que lo construyeron. ¿Porque no mandaron robot a Malvinas? Agregó Facundo
Nosotros fuimos los robots, razonó Ricardo y luego agrego, con un dejo de tristeza y resignación: El tiempo se va y nos lleva con el.
Los dos ancianos salieron a la calle y comenzaron a caminar lentamente. Para ellos la luminosa noche comenzó a oscurecerse, una bruma espesa y húmeda cubrió la vereda que ya no tenía mosaicos, era un terreno blando, pedregoso. Por el firmamento surcaban luces, se escuchan explosiones. Dos hombres avanzaban velozmente, mimetizados con el terreno.”Cañón hijo de puta, vamos por vos” “Sabemos que estás ahí y nos estás esperando”. “Prepárate para matar a los guardias, de un solo tajo” “Estoy listo” la hoja de la navaja automática saltó con un leve y estremecedor chasquido, que sonó como una mortal respuesta. “Vamos, vamos”
Dos ancianos caminaban lentamente por las iluminadas calles de Buenos Aires. Iban hacia su pasado, regresaban en busca de la razón de su existencia. En busca del espíritu perdido. En busca de la paz y el sosiego extraviados allá, en los mares.
Fragmento de la novela Hermanos de Malvinas, escrita por Francisco Frezzini, publicada en 1998, dedicado a los excombatientes, con un prólogo escrito, el 28 de febrero de 1998, desde la Prisión Militar de Campo de Mayo por Mohamed Alí Seineldín, héroe de Malvinas, ex coronel del Ejercito Argentino.

Procesando... 



























