Siempre es lo mismo, la luz roja o el reloj nos indica que la emisión radial está en el aire. A partir de allí, todo es anecdótico.
Es decir, ya estamos jugados. Lo que digamos, corre por nuestra cuenta.
Siempre se comienza igual una transmisión de radio. Pero esta transmisión, no es una transmisión cualquiera. No estamos en el pulcro estudio donde tenemos todas las referencias de nuestra parte. Esto, lo que va, es en vivo frente al público. Pero allí, no era un lugar común. Mucha gente, conversando, tomando café, reencontrándose. Los músicos haciendo prueba de sonido.
El mozo, Ricardo, haciendo lugar para que esa abigarrada gente, cálida, acostumbrada a esas lides pueda disponer de mayor espacio dado que el piso luce repleto de cables que mueren en la consola del “gordo” Oaky, sonidista y encargado de llevar por red de un tendido coaxil, todas las experiencias vividas que transformadas en sonidos serán volcadas en los estudios centrales de LT7 Radio Corrientes, para sus emisiones en AM-FM e Internet.
No es un día más ni una transmisión más, es “Con Todo Respeto”, el ciclo que en forma experimental se comenzó a emitir en ese ámbito donde cabían la amistad, la bohemia y el show a la misma vez: el viejo y querido “Café del Sol”, el de la calle La Rioja 712.
De pronto, este lunes, como quien deja de respirar, ve a ese cuerpo dinámico otrora, lleno de vida, con comensales que van de aquí para allá, con mesas repletas de buenos amigos, representantes de la cultura, o ávidas personas que apelaban a la vieja costumbre de conversar, esa forma dejada de lado para resolver problemas, para analizar desencuentros, para narrar sueños, en una palabra para volar por el mundo posible de los cafés con historia, ha dejado de existir. Se ha muerto.
Pasar hoy por la Rioja al 700, es encontrarse con ecos, papeles diarios tapando el proyecto o no de nuevos concesionarios, personas que de pronto se agolpan preguntándose incrédulamente qué ha pasado, muy simple: el CAFÉ DEL SOL, ha cerrado sus puertas. No importa las causas. Ha cerrado, y listo. Es decir, quienes lo frecuentábamos, quienes poníamos en el aire con mucho esfuerzo esa transmisión radial los últimos sábados de cada mes, de marzo a noviembre, y que permitíamos con ella llevar a todos los rincones de la región la voz y presencia de una cultura musical, hoy giramos como díscolos totalmente contrariados porque se ha cortado una cadena maravillosa de amistades, difusión y mito.
Uno ve como de pronto, van desapareciendo sin ser viejos lugares comunes de esparcimiento y específicamente ámbitos donde se han desarrollado buena parte de la historia cultural de Corrientes, y nadie -aparentemente- hace nada.
Hoy, no deseo callarme porque las cosas que quisimos debemos gritarlas. Cuántos sueños juntos por hacer de la conversación la fuente de enriquecimiento de un idioma con tantas vivencias unidas en el mismo proyecto.
Las paredes rugosas, amplias figuras velando como diosas de buenaventura las rojizas paredes, amplios vidrios dejando ver los rostros de todos, los músicos tocando, la gente aplaudiendo.
Se cierra un ciclo tan inusitado como la vida misma que supo habitar, la diversidad, lo opuesto y divertido, pero más que nada la gran amplitud por albergar literatura, pintura, poesía, charlas, historia, música; un mundo que ofrecía un solaz a la dura vida real que la gente sobrelleva en la calle.
Esperamos, espero, porque esa vida tal vez remozada, aggiornada, vuelva, retorne por el bien de todos. Hay una cosa que debemos convencernos los latinoamericanos, especialmente los correntinos, la cultura reditúa, todo es cuestión de consecución, es decir hacer historia coherentemente, prestando y brindándose a que en él se gesten los movimientos que ella produzca, habilitando el buen gusto, la sensibilidad, la inteligencia porque así se cumpla, el gesto solidario abierto a las mejores inquietudes. Un lugar así no solo califica, sino que trasciende, es un valor agregado que la gente brinda sin que se lo pida, solo basta prestar el marco solidario por permitirse la posibilidad infinita de construir identidad.
“Por favor, señoras y señores, estamos comenzando el programa. Faltan solamente 5 minutos.
Buenas tardes, en directo desde “Café del Sol” transmitimos llevándoles lo mejor de la música, y la suerte de poder compartir y conversar con gente de la cultura y los amigos, que son muchos …..”

Procesando... 




























Domingo, 28 de Marzo de 2010 a las 2:16 pm
Domingo de Ramos, frente a mi pantalla de ordenador me dispongo a decir lo que es perder algo, - que no conoci-, pero que en mi dejo profunda huella, oir los artistas y escuchar las conversaciones que no entrevistas en es encantador programa “Con Todo Respeto” en directo que me traslado, desde Zaragoza/España a ese Café Del Sol de Corrientes, el mismo que hoy me llega la noticia de su cierre, nada se dice de razones, cierto es que poco importa ya que lo realmente sentido es su cierre, ya no estara en la calle Rioja, no sera posible visitarlo, como soñe en ocasiones y estar en Tú programa, Adalberto.
Sera un recuerdo más de lo que pudo ser y no fue, algo que desde mí Aragón sabemos en piel propia lo que significa. Olvido y nostalgias de los que soñarón en un futuro que no llegara.
Conoci en las ondas al Señor Albarenga, Cacho Nuñez, Roberto Galarza, Mercedes Sosa, entre otros muchos y a las Gentes de Saxo con Pedro Lito Bargas, etc. Triste es el termino de algo que se empezo con ilusión y que servia para extender la CULTURA entre las gentes.
Transcribiendo unas palabras de Adalberto dire que esa “radio mas humana” esa “calidad de la palabra” que en todo lo que realiza pone empeño en hacer realidad.
No me es estraño la soledad del que piensa contra corriente.Finalizare con mis deseos de que los responsables del Café del Sol emprendan nuevas andaduras y que recuerden a Mario Benedetti *- ” IMPOSIBLE VIVIR SIN SABER REVIVIR”.
Me privarón de escuchar el programa pero el recuerdo esta en mí y eso no me lo pueden expoliar.
Viernes, 26 de Marzo de 2010 a las 11:07 pm
Sinceramente me causa una gran tristeza la noticia del cierre del querido Café del Sol. Lo he frecuentado mucho en mi etapa de estudiante de derecho, y quedé enamorado del ambiente. Ahora, ya abogado, me toca residir en un pueblo del Chaco en el que los bares y cafes sólo sirven para fomentar la cultura etílica, por lo que “mi café” estaba en Corrientes. Me va a doler ver el local muerto, y extrañaré la excelente atención del amigo Ricardo (que deseo, ya esté ocupado).