El monto que cobra la persona jubilada, no debería depender de los exiguos sueldos provinciales. Un porcentaje de las magras remuneraciones, transforma a las jubilaciones en montos de penurias.
El jubilado debería poder discutir en paritarias su remuneración, ser considerado un empleado en receso y no un pasivo, una denominación peyorativa para quien trabajó mas de 30 años y ahora ocupa un lugar secundario entre los desechos del estado.
Los jubilados pierden fuerzas, porque no pueden compeler decisiones al estado, es por ello que las legislaciones debe protegerlos, para evitar que sean fácil presa del gobierno de turno.
Se debería establecer un gravamen adicional a los impuestos provinciales, para incrementar las jubilaciones y que sus montos sean independientes a los salarios de los agentes en actividad. Se da el caso que cuando más necesita una persona, cuando debe adquirir medicamentos, casi siempre costosos, atención médica y otros gastos, es cuando menos gana y se transforma en una carga para sus descendientes o para el estado.
Los sueldos que se les abonó durante los años de trabajo estaban y están distorsionados y solo una parte es computada para el monto jubilatorio.
Las jubilaciones siempre son dejadas al margen de las decisiones más urgentes, una ley debería obligar al gobierno a negociar los montos en una paritaria, donde se trate solo las jubilaciones, sin tener en cuenta lo que gana el que esta en actividad.
El gremio de los jubilados debería poder discutir los montos que cobran sus afiliados. Se debería suprimir por ley las altas jubilaciones, las denominadas de privilegios y unificar en 3 categorías las jubilaciones independizándolas de los años y cantidad que cobraban. Si se cuentan los diez años mejores, saldrán muy beneficiados los que mas ganan y lo que se debe hacer es redistribuir y no concentrar los montos abonados.
El tema jubilados es una deuda pendiente, que se puede solucionarse con un pequeño porcentual a los impuestos provinciales para abonar a los jubilados, que pasan necesidades en la provincia donde ellos con su trabajo, contribuyeron a desarrollar y si es que no se logró mas, fue por impericia de los gobernantes.
Se debería crear un impuesto al enriquecimiento súbito, es el caso de aquellas personas o sociedades de cualquier tipo, que engrosaron sus patrimonios velozmente. Los políticos que comenzaron caminando los barrios y ahora los recorren en camionetas importadas. Los productores agropecuarios cuyas tierras multiplicaron sus valores por diez. Las empresas contratistas del estado por solo citar algunos ejemplos.
Se deberían dictar leyes, para atraer inversiones y no para expulsarlas, en Mercedes una inversión de 60 millones de dólares, que por onda expansiva iba a generar inversiones por mas de 100 millones de dólares adicionales, lo que iba a generar miles de puestos de trabajo en planilla, hace 11 años que espera autorización, mientras los jubilados pasan necesidades extremas y mendigan un pequeño aumento que mitigue sus penurias.
Los rollizos que produce Corrientes son transportados a otra nación para ser industrializados, acá discutimos si la pastera si o si la pastera no, mientras debatimos, la riqueza que produce la provincia, va a otra nación
Un inversor extranjero adquirió 200 mil hectáreas que están totalmente despobladas, no paga impuestos adicionales y recibe multimillonarias compensaciones por los bonos verdes y de otro color. Mientras los correntinos deben emigrar por falta de fuentes de trabajo, porque en su provincia se las destruye.
La fundación ecologista Fundación Ibera, recibe subsidios de la provincia, para obstruir la producción, esos subsidios deberían ir a engrosar las jubilaciones como lo propuso el ex ministro Roberto Lavagna.
Si la provincia no explota sus riquezas naturales, si los legisladores no apuran leyes productivas, que generen riquezas, para atemperar las múltiples necesidades que pasa la mayoría el pueblo correntino, mientras no se ponga un freno a la explotación ecologista que atesora enormes recursos y los deriva a otras latitudes, los niños y los jubilados seguirán esperando sufriendo múltiples necesidades.
Las jubilaciones pueden equipararse con los sueldos de un empleado en actividad, no deberían ser menores, se lo puede lograr apuntalando el proceso productivo y de esta manera pagar una deuda con los que construyeron el pasado, pensando en el presente, que el beneficio jubilatorio no sea un perjuicio, para el trabajador.

Procesando... 



























Lunes, 26 de Julio de 2010 a las 9:32 am
Gracias don Pancho, su artículo no tiene desperdicios. Soy jubilado provincial (80 años), me gustaría sin embargo que no nos quedemos en críticas y hagamos algo parecido a la opinión de Lavagna. Que le parece si lo hacemos a través de OPEMAR- Organización de Personas Mayores de la Región- si lo acepta, espero al cel. 03783507945. Un abrazo