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Palabra de Periodistas
Nuevo eufemismo para encubrir la fría indiferencia de la burocracia
Publicado el 27/7/2010
Datos del Autor
Carlos Gelmi
Carlos Gelmi
Periodista. Director Periodistico del diario EL LITORAL.

Desde siempre, como el burro en el malacate, estamos dando vueltas en torno de un dilema muy parecido al del huevo y la gallina: ¿quién tiene prioridad, la política o la economía? ¿Acaso una cosa divorciada de la otra permitiría el funcionamiento armonioso de la rueda?

Lo sabemos, pero hipócritamente ocultamos la respuesta porque en realidad lo que estamos buscando son excusas para derivar responsabilidades en los demás.

El político mira de reojo a los economistas como los presuntos culpables de todos los males del país, y viceversa, los economistas afirman que sus planes no funcionan por culpa de los desencuentros y la incomprensión de los políticos.

En estos últimos días, con más evidencia que siempre, vivimos esa situación de los tan mentados dos países: uno, envuelto en las rencillas interminables, en el debate áspero pero vacío; el otro, absorto, esperando entender qué pasa y que alguien se ocupe de sus expectativas.

Unos envueltos en la polémica por la Ley del Matrimonio Igualitario con algunos paréntesis para mirar el fútbol, o tirando para adelante la siempre esperada norma del 82 por ciento móvil para los jubilados. Los otros haciendo colas sin fin para conseguir una garrafa a precio social, que no tiene techo ni contenido.

La escasez de todo también afecta al ingenio y entonces se recurre al remanido recurso de buscar un chivo expiatorio: la culpa la tiene el frío.

Por el frío se encarecen las verduras. Por el frío aumentan todos los precios.

Por el frío falta gas y electricidad…

Por el frío se muere la gente…

* Insólito e inagotable

Diccionario argentino

Hace mucho tiempo, alrededor de importantes ciudades surgieron las “villas miserias”, que nuestro orgullo (o ceguera) disfrazó como “villas de emergencia” que nuestra ineptitud las hizo permanentes.

Nos convertimos en especialistas en el manejo de eufemismos, hasta considerarnos “campeones morales de todo”. Tenemos muchos compatriotas “con NBI”, sigla de “necesidades básicas insatisfechas”, que en castellano quiere decir “hambre”. La inflación y la inseguridad son “sensaciones”. La pobreza y la indigencia se establecen por índices mentirosos que dibuja el burócrata de turno…

“Hay más personas muertas por la ola polar que cubre casi todo el país”. La voz del noticiero se perdió como una noticia más entre las andanzas de Maradona, los millonarios requerimientos de los jugadores de fútbol, los afrentosos devaneos de Ricardo Fort… Al fin de cuentas, unas personas muertas por el frío no iban a hacer cambiar el rumbo de la historia.

Ese tema no figuraba en la agenda del debate.

Y no faltó el genial burócrata incorporando al disparatado diccionario de los eufemismos, un concepto que en el fondo es discriminatorio, además de cruel e inhumano: “Es gente en condición de calle”.

Es decir, una nueva clase, como blancos y negros: pobres y ricos, de primera y de segunda: rubios y negros. “Gente en condición de calle”, material descartable.

Una bolsa de residuos a la espera del camión recolector de basura. Material inservible para la política y la economía. Nada.

Incomprensible en un país cada vez más igualitario.

* Priorizar el respeto

Por el semejante

La muerte de una persona o de muchas, o de todas, es un hecho irreversible. Pero las condiciones en que ella se produce es responsabilidad de todos. No caben las indiferencias cuando del dolor se trata. La prioridad absoluta es la persona, es el semejante, de la clase y condición que fuere.

La persona, el individuo, el hombre y la mujer, son los pilares básicos de la vida misma. Antes que en la economía, antes que en la política, hay que ocuparse y preocuparse de la gente, pues de lo contrario estaremos pedaleando en el vacío.

Este comentario, que en principio debió enfocarse como siempre con la proa hacia lo político, torció su rumbo impulsado por el ventarrón de la realidad que nos agobia (y no es una excusa), y que muchos podemos soportar y otros no.

Si al rol que cada uno tiene no aderezamos con una buena cuota de sensibilidad y respeto por el ser humano, navegamos hacia el vacío del desencuentro total, porque estaremos poniendo alambradas que dividen con el odio y el desprecio.

Dejé a un lado la agenda del gran debate, del tema trascendente y el engolado discurso, para ocuparme de esta cursilería que a muchos despertará una sonrisa despreciativa, mientras se regodea con la frivolidad de la televisión, cómodamente apoltronado junto a una estufa, sin acordarse de aquellos “en condición de calle”.

Con emociones y llantos no remediaremos nada. Pero con recato por la muerte de un semejante que no soportó el frío ni el hambre, estaremos dando un enorme paso hacia la reconciliación, por lo menos, con nosotros mismos.

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1 Comentario en “Nuevo eufemismo para encubrir la fría indiferencia de la burocracia”

  1. luz Dice:

    quisiera si fuese posible que alguien explicara que son los llamados “chivos expiatorios” los términos
    que se explican no son muy concretos y para poder entender lo de la afamada ley arizona es necesario
    que adquiera el conocimiento de ese concepto
    de antemano gracias.
    y espero puedan ayudarme .

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